VALS

 

Una suave melodía paso por mis oídos,

Una débil silueta entro entre mis ojos,

Una fuerte templanza quedo en mi corazón.

A partir de ahí, ella, solamente ella, siempre ella,

Como el compás de un vals.

Tonadas leves, pero elegantes

Me transmitían a su mirada deslumbrante,

Pasos finos, baile místico y en el aire que respiraba

ella estaba presente .

Su sonrisa o su seriedad,

Dos tiempos en la partitura de mis recuerdos.

Su cabello negro suelto o recogido,

Centraba su delicado rostro bajo luces artificiales,

Alguna gota de sudor rondando perdida

Consolada por el calor de la noche de la ciudad.

Palabras sutiles salían de sus labios

De un rojo tan suave, tal como notas de un violín,

Mientras sus pies cesaban del movimiento armónico del vals.

Para hablarle yo temblaba,

Suspicazmente vértigos y vacíos fluían en un abismo en mi interior.

Una ficticia escarcha permanecía, y aun hoy,

en mis manos cuando me hablaba así fuera solamente a despedirse.

Después tal vez un frac o un smocking.

Yo tal vez elegante y ella resplandecía en su belleza.

Adornando su cabello, vistiendo gala, transcurrían las tonadas de vals.

Olvide que el vals es solitario, y ella estaba acompañada.

Compañía que me mortificaba y mezcladas con licor, ilusión y poca dicha

conseguían que yo quisiera desvanecerme o evaporarme.

Ahora solo queda esperar que esa ilusión no termine,

por que el vals hace mucho termino,

y sus partituras se perdieron con el tiempo.

Hoy suplico: ilusión no te acabes, como acabo ese vals.

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